Tlajomulco es nuestro
El Tlajomulco que soñamos El Tlajomulco que soñamos

INTRODUCCIÓN

¿Qué ha cambiado en Tlajomulco en diez años? ¿Qué ha sucedido? El contexto actual ¿hace que nos planteemos un futuro próximo a diez años en el municipio? Sí. ¿Con qué agendas? ¿Con cuáles tendencias?

La administración pública es un tema complejo, que se compone de procesos que muchas veces se subestiman como objeto de estudio o de reflexión, pero en el fondo hay una epistemología que la sostiene, como bien lo señala Uvalle “como ciencia social, la administración pública se relaciona con objetos y métodos de investigación, lo cual implica que supera las posiciones que apuestan más por sus detalles operativos, la aplicación de técnicas y la visión instrumental que tratan de caracterizarla como un campo de estudio sin mayor relevancia cognoscitiva, debido a que no tiene elementos de reflexión, problematización y construcción de sus sistemas de pensamiento” (2009), es por eso que desde el Gobierno de Tlajomulco hemos decidido reflexionar sobre las políticas públicas y los procesos que hemos emprendido durante este tiempo y a partir de ahí figurarse un futuro para la ciudad, la ciudadanía y la administración pública.

Sabemos que la ciudad nos demanda muchas cosas todos los días, a todas horas, y esto siempre tiene que resolverse, la administración pública no puede quedarse sin respuestas, por ello la importancia de no reducirla a cuestiones operativas, sino que también hay que entender que en el fondo de esta preexisten argumentos, metodologías, epistemes que permiten abordar las complejidades de la realidad.

Precisamente este trabajo parte de que el proyecto de gobierno de Tlajomulco no se diseñó solamente atendiendo las cuestiones operativas de la administración pública, sino que hace diez años, el equipo del entonces alcalde Enrique Alfaro Ramírez, diseñó una visión a largo plazo; es decir, se establecieron tendencias que tenía que tomar la administración para abordar las problemáticas del municipio. Han pasado diez años, pero estas se han mantenido (incluyendo algunas variantes muy puntuales) y no han dejado de ser la ruta de este proyecto; a la par, las mismas circunstancias temporales y espaciales de la ciudad luego fueron incorporando nuevos retos y una nueva tendencia para la administración; sin embargo, se puede decir que las principales han sido la conexión metropolitana, reingeniería financiera, modernización de la administración pública, combate a la corrupción, transparencia y rendición de cuentas, sustentabilidad, seguridad humana, establecimiento de procesos de gobernanza y combate a la desigualdad a través de programas sociales, agenda cultural y de infraestructura básica para la ciudad.

Y como lo explica Uvalle, las tendencias que caracterizan el desarrollo de una administración están inscritas en un tiempo y una circunstancia específica, “su desarrollo es explicable en razón de los cambios en la sociedad, el mercado, el Estado, la vida comunitaria y la acción organizada de los ciudadanos” (2009).

En el 2010 había muchas cosas por entender a fin de poder resolverlas. No fue al azar llegar a Tlajomulco y construir un proyecto para uno de los municipios más golpeados por el crecimiento exponencial de la urbanización, la corrupción, la carencia de los servicios y el aumento de la población que tenía una carencia importante en mecanismos de vinculación comunitaria; estas fueron realidades que marcaron la tendencia de lo que había que pensar a largo plazo. Y en el fondo de todo este caótico escenario, no había más que una democracia precaria con una administración pública desvinculada de los ciudadanos, sin que estos tuvieran claridad de lo que se estaba desarrollando, ejerciendo, y sin resultados transparentes de la administración pública.

Estas circunstancias fueron muy particulares tanto en lo social como en lo administrativo, como lo menciona Enrique Alfaro, gobernador del estado de Jalisco:

  • Lo primero es el escenario social, era el de un municipio en el abandono, un municipio que había perdido su identidad; un municipio en el que lo que impera era la desesperanza de la gente; un municipio aislado de la ciudad, aunque era parte de la misma; un municipio con finanzas colapsadas, con nula capacidad de gestión; un municipio sin infraestructura, en cual, lo que había era un divorcio entre el gobierno y la ciudadanía.

  • Por otro lado, lo que también marcó el punto de partida 20del proyecto de gobierno es que Tlajomulco venía de vivir administraciones profundamente mediocres y profundamente corruptas.
    Entonces, cuando tú combinas un municipio con tantas necesidades, con tantas marginaciones, con tanta pobreza, con tantas cosas negativas, con gobiernos que no están a la altura del reto, pues lo que generas es justamente lo que vivió Tlajomulco por lo menos los últimos 15 años de su historia, antes de llegar nosotros al gobierno en el 2010 (2020).

Salvador Zamora, presidente municipal de Tlajomulco:

  • En aquel entonces, Tlajomulco era el municipio de mayor crecimiento de la ciudad incluso no era considerado parte del Área Metropolitana de Guadalajara. Cuando Tlajomulco se incorporó, después del crecimiento demográfico en el año 2000 y 2010, cuando llegamos a hacer gobierno, esta realidad nos generó un reto impresionante, porque el crecimiento poblacional fue exponencial, de 75 mil habitantes [año 2000] crecimos a 450 mil [año 2010], y ese crecimiento vino acompañado de muchos problemas, de falta de infraestructura en general, de transporte público, de infraestructura educativa, de infraestructura vial, de servicios como el agua potable, entre otros (2020).

Enrique Alfaro, gobernador del estado de Jalisco:

  • Después de que por primera vez logramos que un partido político distinto al PRI o al PAN ganará un municipio del Área Metropolitana de Guadalajara, simplemente no podríamos perder la oportunidad de demostrar cuál era la diferencia en la manera de entender un proyecto de gobierno municipal, y un proyecto sobre todo de transformación de la vida pública, en un municipio en el que había condiciones sociales, económicas y políticas para generar un punto de quiebre y construir una alternativa que la gente verdaderamente pudiera percibir como una oferta de buen gobierno (2020).

Salvador Zamora, presidente municipal de Tlajomulco:

  • También se cambió el modo de hacer política, hubo una forma distinta de hacerla, primero se puso en el centro de las decisiones a los ciudadanos, así se planteó nuestro proyecto político: pensando en un proyecto de ciudad, de estado, de país, pero siempre del lado de la gente, del lado de los ciudadanos, tomando decisiones en conjunto. Y a partir de ahí se ha construido un proyecto político que ha crecido de manera exponencial, no solamente a nivel de la ciudad, en el estado, sino ya como un proyecto político nacional (2020).

Ismael del Toro, presidente municipal de Guadalajara

  • La decisión [de buscar competir en una elección en Tlajomulco] se centró en demostrar que se podía hacer un gobierno distinto a lo que habían vivido todos los municipios en la metrópoli, gobernados por el PAN o por el PRI.

  • El municipio de Tlajomulco es diverso en circunstancias sociales, desde los pueblos tradicionales o incluso, todavía más, las delegaciones o agencias que tienen una vida completamente alejada de la lógica urbana y metropolitana, la gran mancha urbana del valle de Tlajomulco, de un aspecto social y además de una concentración que hace un modelo de ciudad ahí totalmente distinto; la zona del corredor López Mateos con otra lógica, la cabecera, entonces es un (sin que se tome a mal la palabra) laboratorio interesantísimo, porque además mezclas agricultura, cuestiones de agua, ganadería, con todos estos conceptos urbanos. Entonces, la decisión fue concentrarnos en Tlajomulco: demostremos desde ahí, y de ahí pensemos además de las transformaciones del municipio, lo que pudiera impactar en las carreras y en las expectativas de todo el grupo (2020).

Bajo estas circunstancias es que se construye una serie de tendencias que sacuden la administración pública municipal, comenzando con el diseño de políticas para generar confianza, no se piense en términos de legitimidad, pues en el 2010 hubo una contienda clara y limpia en el escenario electoral y, por lo mismo, no hubo un cuestionamiento hacia la elección del alcalde Enrique Alfaro Ramírez, más bien, por políticas de confianza se hace referencia a lo relacional, a la correspondencia entre ciudadanía y gobierno. Las personas que viven en el municipio desde ese tiempo han sido diversas y cada día aumentaban en la ciudad, por lo que era necesario atender la diversidad cultural y su acceso, así como a institucionalizar mecanismos que permitieran la participación y la generación de la organización social en los nuevos fraccionamientos. Así pues, se arrancó con el primer presupuesto participativo y se hizo una consulta pública para preguntarle a la población si aprobaba o no la gestión municipal.

Después, otra de las tendencias que marcaron este nuevo modelo municipal fue tratar al municipio en términos de las dinámicas de la metrópoli, pues la sociedad ya las vivía, pero no así su gobierno, por ello se buscó conectar a Tlajomulco, sacarlo de su aislamiento y dotarlo de infraestructura vial, pues anteriormente no era posible, por ejemplo, ir de San Agustín (en la zona López Mateos) al Zapote del Valle (zona corredor Chapala), no existían las vías ni la infraestructura para que la misma población se intercomunicara ni fluyera con el resto de la metrópoli. Por eso, para la población hasta era increíble saberse parte de la Zona Metropolitana de Guadalajara.

A partir de aquí, otra de las tendencias fue hacer un replanteamiento de la administración pública, por eso es que nace el modelo de gobernanza, pues en las condiciones en las que se encontraba Tlajomulco, el gobierno por sí mismo no era suficiente para sacar adelante al municipio, no se contaba ni con el personal ni con el recurso para hacerse cargo de todo. Por otra parte, la misma infraestructura del gobierno no estaba a la altura de las circunstancias, y así como estaba dispersa la ciudad, lo estaban las oficinas de gobierno; por eso se creó el Centro Administrativo Tlajomulco bajo un modelo de asociación pública-privada, que es referente en la colaboración entre ambos sectores para la construcción de proyectos. Ahora, este edificio permite concentrar los trámites y ventanillas de servicios en un mismo sitio, así los usuarios solo necesitan ir a un solo lugar para resolver sus asuntos con el Gobierno Municipal.

Por esto mismo es que la administración pública entiende su carácter democrático, elevando a rango de importancia la transparencia y la rendición de cuentas, es así que se hacen unos ajustes en la manera de presupuestar y ejercer el gasto, así como de ejecutar nuevas rutinas y procesos para transparentar la información por medio del portal de gobierno, tener actualizado el directorio del gobierno, abrir cada quincena con la nómina de cada empleado, así como la del presidente municipal, la atención del público y hasta en el simple hecho de que cada servidor público portaba un gafete para su acreditación; al lector quizás estas cosas les parecen obvias y un poco anticuadas, pero en aquel momento estas ideas se convirtieron en disruptivas por el bien de una sana administración pública.

Luego vinieron los desastres ecológicos, donde antes había presas se construyeron casas, donde había bosques se hicieron desarrollos, y todo este deterioro ambiental creó otro perfil de administración que tiene que ver con la resiliencia, la sostenibilidad de la ciudad y su sustentabilidad para cuidarla para las generaciones futuras.

Finalmente, de esto han transcurrido diez años, con agendas muy particulares en cada una de las administraciones municipales, donde cada gobernante, así como su equipo, le han impreso un carácter a lo que significa hacer gobierno en Tlajomulco, pero sin perder cierto estilo en el ejercicio de gobierno, este ha sido la gobernanza y a través de ella cada una de las tendencias ha hecho un plan que no solo se centra en resolver lo inmediato, sino en abrir nuevas posibilidades para un futuro, no en términos de un territorio municipal, sino en una lógica de ciudad metropolitana.

Ahora estamos a tiempo de hacer un corte de caja y pensar los próximos diez años de Tlajomulco, de figurarse un futuro próximo. El futuro es una posibilidad siempre abierta, pero esta depende de un presente; por lo mismo, desde ahora es que este trabajo se atreve a vislumbrar lo que el gobierno, la ciudad y la ciudadanía pueden seguir construyendo para nuestro municipio en los próximos diez años.

Las líneas y discusiones que se exponen a continuación, parten primero de plantear cuáles son los retos generales que tenemos de frente y con ellos, a partir de las tendencias que se han desarrollado en Tlajomulco, ir planteando una ruta para su tratamiento en el largo plazo.

Pero en el fondo de todo esto, lo que se tiene que decir es que siempre existió un anhelo de transformar la historia de Tlajomulco y con ella la de la metrópoli y la del Estado, ese sueño permite prefigurar los cómos, y traza las líneas de la cara de Tlajomulco; hoy estas lógicas son diferentes, pero aún así se puede seguir soñando y esto es tan válido como al inicio se soñó con conectar a Tlajomulco con el centro de Guadalajara, con tener un Centro Universitario de la Universidad de Guadalajara o plantear una línea de tren ligero; los sueños que vienen van en ese sentido: una mejor movilidad integrada a las dinámicas metropolitanas; una ciudad resiliente y sostenible; una ciudad con fuerza económica, con polos de desarrollo específico que permiten crear condiciones de empleabilidad para todas las personas; una ciudad culta, creativa y participativa con acciones de corresponsabilidad que permiten hacer posible un futuro colectivo; se sueña también con una administración pública en constante movimiento, innovadora, cercana, transparente, incluyente, montada en las nuevas tecnologías para dar respuesta a las demandas y solicitudes de los usuarios, con servicios eficientes, eficaces y de calidad. Este deseo de futuro es lo que viene en esta publicación y con ello esperamos que le vaya bien a Tlajomulco y a toda el Área Metropolitana de Guadalajara.

Aunque los ojos quieren mirar hacia nuevos horizontes, hoy tenemos de frente uno de los más difíciles que ha venido a revolucionar la vida, a tal grado que se ha construido una nueva categoría para entender el presente: la “nueva normalidad”, este periodo que, a causa de la pandemia global por COVID-19, nos ha hecho replantear nuestra cotidianidad, nuestros saludos, nuestros careos y relaciones, no solo a nivel personal, sino a nivel de atención de servicios. La “nueva normalidad” es el horizonte espacio-temporal desde el cual el futuro que se desea tiene que tomar en cuenta, en primer lugar, el saber que un día cualquiera puede llegar algo que ponga de cabeza la realidad conocida; en segundo lugar, que el futuro que queremos debe ser más consciente, ético, sustentable, responsable, resiliente y con una mejor planeación, no solo con el argumento de dejar un mejor mundo para las generaciones que vienen, sino para los que desde ahora se encuentran habitándolo.