Marometa: festejo al calor de la ribera

Por: Alejandra Díaz
Son las tres y media de la tarde, el calor y la humedad ya se instalaron en el malecón de Cajititlán y los habitantes esperan la llegada de Marometa.
El clima, parecido al de playa, hace cálida la llegada de los talleristas y el trato que los habitantes de este bello lugar de la ribera de Cajititlán ofrecen a los funcionarios y ciudadanos que organizarán los talleres artísticos y actividades recreativas del festival.
Los talleres han iniciado. La mesa del taller de barro comienza a ensuciarse con las manos de los niños que divertidos dan figura a la masa. ¿El barro es lodo? -Pregunta Adriana, mientras moldea una pequeña fuente- Es como un lodo chicloso que se extrae del cerro de San Juan, del que está aquí enfrente cruzando la laguna ¿lo ves? -responde Martín el artesano mientras ayuda a otro niño a mejorar su figura.
Sin importar el calor, niños y niñas de diferentes edades siguen a la payasita que los invita a introducirse a su mundo mágico dentro de la carpa. Dayanita, la payasita cuenta cuentos, les enseña a los niños sus derechos y los invita a disfrutar el derecho a la diversión bailando y saltando con ellos.
Las albercas no habían sido tan deseadas como el día de hoy por lo talleristas y los papas que vemos como los niños se sumergen, mientras a los que no nos metemos, sólo nos queda refrescarnos con la relajante vista de la laguna y conformarnos con las salpicadas de agua de los niños que salen, entran, brincan y juegan sin parar.
Comienza a atardecer, la banda infantil de materiales reciclados PVC ya llegó y esperan su turno para mostrar su talento escuchando sorprendidos a la soprano Rocío Jiménez y conociendo así algo sobre la ópera.
El calor ha disminuido, la brisa de la laguna comienza a hacer el momento de las presentaciones artísticas más agradable y la población se comienza a reunir en torno al escenario. La banda PVC ya está tocando y animando al público a bailar. La tercera canción se termina, las titiriteras que bailaban disfrutando como niñas se detienen al unísono de decenas de personas que gritan ¡Otra! ¡Otra! ¡Otra!.



